Vossler insistía, entre otras cosas, en la importancia de un factor hasta entonces casi ignorando por los linguistas: en el oyente. En efecto, el acto lingüístico, por su misma finalidad, que es la de comunicar algo a alguien, implica siempre, por lo menos, dos individuos: un hablante y un oyente. - Coseriu (1986), a pag.30