La articulación de la experiencia en unidades sucesivas es únicamente uno de los dos rasgos que tenemos que incluir en nuestra definición de lenguaje. Además hemos de incluir en el lenguaje una segunda articulación, la del aspecto fónico de cada monerna, formado por una sucesión de unidades distintivas, los fonemas. (p. 41) - Martinet (1976) La primera articuIación resultaba económica en el sentido de que con unos pocos miles de monemas no muy específicos, era posible forjar una infinidad de comunicaciones diferentes. (pp. 41-42) - Martinet (1976)
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